Segunda parte

Primera parte


    Los rayos del sol eran recibidos por el mar en manera de destellos esparcidos por la superficie y eran capaces de templar el agua de manera agradable, esto, por lo general atraía la atención de jóvenes sirenas y tritones, que, en grupos reducidos iban a la superficie a chapotear y recibir calor en sus aletas.

    Entre aquellos jóvenes que disfrutaban los días sin tormenta se encuentra el príncipe heredero del reino Xian Le, Xie Lian, y a su lado su pequeño (pero realmente feroz) séquito, que, siendo fieles a su encomienda de proteger al sucesor de la corona que los reyes les han asignado, permanecían siempre cercanos a él, advirtiéndole y defendiéndole de cualquier peligro inminente.

    Aquel día la intensidad del sol era demasiado alta, y comenzaba a alejar a algunas sirenas, que de inmediato regresaban al reino en busca de un ambiente menos caluroso, ocasionando un abandono casi total sobre la superficie, quedando solamente el trío de príncipe y guardianes, siendo los dos últimos los que mostraban más urgencia de volver a las profundidades.

    —Su alteza, me temo que es momento de regresar al palacio— el hosco tono que el tritón de larga cabellera negra sujeta en una coleta empleo al dirigirse al príncipe solo conllevo a que recibiera una feroz mirada de reproche de parte del otro guardián; Feng Xin.

    —Respeta a su alteza, crees acaso, que puede rebajar...—una suave y agradable caricia detuvo esa oración, que solo ocasionaría una fuerte discusión.

    Una simpática sonrisa, ojos invadidos de vergüenza y una encantadora voz respondió —Lamento inquietarte, Mu Qing, pero aun no deseo regresar, todavía hay tiempo antes de la hora crepuscular, y aun quiero esperar por los manatíes; si así lo desean, ambos pueden volver­­—sus acompañantes fijaron sus miradas en él, en las expresiones faciales de los dos era perceptible el disgusto por aquella propuesta.

    —Si su alteza quiere permanecer en la superficie, lo acompañaremos, no es una moles…— el dulce tono que Feng Xin usaba fue abruptamente interrumpido por Mu Qing.

    —Deberías decirlo solamente por ti— la insolente entonación y la respuesta que dio, trajo consigo la cólera en Feng Xin, y sin que el joven príncipe pudiera evitarlo arremetió contra Mu Qing; ambos sumiéndose en una ferviente pelea, ignorando a Xie Lian, quien a una distancia segura veía con atención la disputa, sonriendo con cierta vergüenza, y esperando su finalización.

    —Eres un vil miserable, aun después de que su alteza te ha salvado y tratado con amabilidad, ¡te atreves a tratarlo de esta ingrata forma!— conforme las palabras avanzaban la brutalidad en los golpes también aumentaba, estando muy cerca de ser una verdadera batalla, y cuando Mu Qing estaba dispuesto a regresar la agresión verbal, ambos escucharon una firme voz.

    — ¡Basta!, esto ya ha escalado lo suficiente— la comúnmente suave y dulce voz del heredero adquirió dedicación y dureza —Quiero que ambos regresen al palacio y piensen sobre sus actos, es una orden.

El mandato de Xie Lian fue atendido de inmediato y tanto Feng Xin como Mu Qing dejaron de lado su contienda, se colocaron delante de su príncipe, de manera recta y se inclinaron, colocando una mano sobre su pecho y otra detrás de su espalda, mostrando respeto.

    —Lo que su alteza ordene— las palabras brotaron simultáneamente de ambos, logrando ganarse una mirada de aprobación por parte de Xie Lian, consiguientemente recuperaron una postura adecuada, dieron la vuelta, tomaron impulso y se sumergieron completamente en el océano con un suave <plaf>.

    A sus espaldas, el príncipe obtuvo una expresión relajada y dejó la tensión de su cuerpo atrás, con suaves movimientos se permitió recostarse en la superficie del agua para escuchar la serena melodía que producía su hogar, dejándose arrullar por una dulce marea; en esa posición se quedó por un largo periodo y pudo sentir como el abrasador sol poco a poco se escondía y daba paso al ocaso, estaba seguro de que el cielo seria cubierto en poco tiempo por la obscuridad, pero él estaba decidido a esperar a sus más amorosos amigos.

    Aguardo por un largo tiempo, tanto que la noche ya se cernía casi por completo sobre él, y la luz que emitían las estrellas comenzaba a ser más frecuente; mientras las observaba, sintió un delicado toque en su espalda, con calma se sumergió en el agua y observó a la tierna criatura frente a él, tranquilamente extendió la mano y la colocó en la cabeza del manatí.

    << ¿Por qué has tardado tanto?>> se comunicó a través de su toque, mirando al animal directo a los ojos, recibiendo rápidamente una respuesta por medio de algunos ruidos y para cuando terminó la sorpresa estaba grabada en el rostro  de Xie Lian. <<Guíame a esa isla>>, el manatí se separó de inmediato de la mano del príncipe y empezó a nadar hacia el norte, siendo seguido de cerca por el tritón.

    Ya habiendo nadado una larga distancia y sin saber cuánto tiempo había transcurrido lograron llegar a una pequeña isla perdida en el océano, que solo tenía arena  y a un joven hombre mirando hacia el horizonte.





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